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  • La Sociedad del Espectáculo – Guy Debord

    La Sociedad del Espectáculo – Guy Debord

    “La realidad del tiempo ha sido reemplazada por la publicidad del tiempo” (Tesis 154 de La sociedad del espectáculo). 

     

    Como epígrafe, Debord toma la tesis fundacional de Feuerbach, formulada en el prefacio a la segunda edición de La esencia del cristianismo, con la finalidad de establecer el marco teórico del espectáculo: “Y sin duda nuestro tiempo… prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación a la realidad, la apariencia al ser… lo que es ‘sagrado’ para él no es sino la ilusión, pero lo que es profundo es la verdad. Mejor aún: lo sagrado aumenta a sus ojos a medida que disminuye la verdad y crece la ilusión, hasta el punto de que el colmo de la ilusión es también para él el colmo de lo sagrado”. Premisa mayor que denota la imposición del mundo de las representaciones sobre la Weltanschauung (filosofía de vida) de los individuos. 

     

    En este sentido, si la lógica del espectáculo encarna y toma las riendas de la negación de la vida misma mediante la presentación de formas particulares de la información o propaganda —concepciones unitarias en apariencia que, sin embargo, luego de su disolución, se fundieron monotemáticamente debido a la formación socioeconómica sobre el empleo del tiempo—, en consecuencia de la positividad tautológica en la que esta forma social se produce, se configura un artificio de la falsificación de la vida social, produciéndose así una suerte de paradoja donde toda realidad individual se ha convertido en social, debido al tiempo ilimitado en el que estamos imbuidos. Se debe entender al espectáculo como capital dentro de la producción y consumo de bienes, los cuales son, a su vez, momentos postulados como deseables de ocio que aluden a una realidad aumentada, representada abstractamente bajo la forma de objetos sensibles. En este punto, los medios del espectáculo son a la vez sus fines. 

     

    Ahora bien, la figura de publicidad o consumo —proceso en el cual su naturaleza radica en el mismo eje temático directo de diversiones— establece un escenario en donde, para el ser mismo, ya no es posible más que la aceptación pasiva del monopolio de la apariencia, que ha tomado a su cargo la totalidad de la existencia humana a través de la hipnótica ilusión inducida por las pseudonecesidades; el “pseudo uso” de la vida. En virtud de que “Todo lo que era vivido directamente se aparta en una representacion”. 

     

    Cabe considerar que las condiciones estructurales son las mismas, a pesar de que las formas bajo las que se presenta la forma-mercancía son distintas; (ahora, mercancías vedettes), esto debido a su unívoco desarrollo cuantitativo. Marx exhibía que “un producto que ya existe bajo una forma que somete lo propio al consumo puede, sin embargo, convertirse a su vez en materia prima de otro producto” (El capital). Este proceso, que es propio de la burocracia estatal moderna, ya sea en el espectro sindical o en la fusión del capital y del Estado (capitalista). No obstante, y si bien el proyecto de Marx es el de una historia consciente, el aspecto determinista-científico —heredado de la barrera de la teoría dialéctica antitética hegeliana, que nunca pudo superar con Engels— fue precisamente la brecha por la cual penetró el proceso de ideologización; es decir, una tendencia subjetiva en su metodología bajo la forma de críticas de disciplinas particulares. Además, la inviabilidad de la propuesta de la imagen de un desarrollo lineal de las fuerzas de producción, en donde se define al proletariado como único pretendiente a la vía histórica, contiene así una dimensión autoritaria. 

     

    Si el fascismo se constituye como la forma más costosa del mantenimiento del orden capitalista —debido a que abandonó las grandes representaciones de los Estados capitalistas para adoptar formas más racionales y más fuertes en este orden, a pesar de ser el arcaísmo técnicamente equipado—, el anarquismo colectivista retiene únicamente la conclusión (su conclusión total), en donde la exigencia deliberada de esta conclusión se convierte en un rechazo al método, en tanto “su lucha política es abstracta, dada por las exigencias parciales del rechazo de las condiciones existentes para el conjunto de la vida y no alrededor de una especialización crítica privilegiada”. El espectáculo se constituye como la instancia superior directa del capitalismo tardío: instancia donde se pondera un tiempo pseudocíclico que toma características propias del tiempo cíclico y del tiempo irreversible. 

     

    “El tiempo lo es todo, el hombre no es nada; a lo sumo es el esqueleto del tiempo” (Miseria de la filosofía). 

     

    Dentro de las dimensiones del campo de acción que el mismo espectáculo ha producido para operar como consecuencia y principio de los bloques temporales, los cuales individualmente se constituyen como una sola mercancía unificada que ha integrado cierto número de mercancías diversas, ha desgarrado y suprimido la dimensión cualitativa de lo cotidiano para mantener los rasgos esenciales de unidades homogéneas intercambiables. Así, se retroalimenta un mercado de empleos del tiempo socialmente organizado (fines de semana, temporadas, lanzamientos, vacaciones, eventos calendarizados anualmente); esto se traduce en “momentos representados a distancia y postulados como deseables como toda la mercancía espectacular”. 

     

    En consecuencia, la vida individual se aleja de la vida histórica natural, erigiéndose una falsa conciencia también distanciada del tiempo histórico. La realidad distorsionada por la alienación efervescente del estímulo, dada la abundancia de imágenes en su rol de representaciones de lo tangible, produce que el sujeto se realice perdiéndose; así se transforma en otro para llegar a ser la verdad a sí mismo, Hegel ya lo señalaba de este modo. Sobre esta base es menester precisar que, mediante el mecanismo de unificación del espacio de la producción capitalista dado el proceso inminente de globalización, se han tecnocratizado las técnicas de reproducción de la cultura reificada para generar una pseudo-colectividad en donde se busca recuperar a los individuos aislados; para dicho fin se utiliza el espacio mediado por las técnicas urbanistas de los centros comerciales, los pueblos de veraneo, las grandes urbanizaciones, fábricas, flagship stores, parques temáticos, casas de cultura; todo aquello que represente a la experiencia mediante la variable de la excepcionalidad; solo así las imágenes de lo ostensible adquieren su pleno poder. “Por primera vez una nueva arquitectura que en cada época estaba reservada a la satisfacción de las clases dominantes, se encuentra directamente destinada a los pobres”. Hay un nuevo género de existencial social que se trata de implantar allí; se trata de una disolución que nos guía hacia el autoconsumo. 

     

    Cabe recalcar que la cultura es ese refugio donde se busca la unidad perdida, pero dado que esta ha alcanzado su plena autonomía al igual que la filosofía, comienza un movimiento imperialista de enriquecimiento que desemboca en su insuficiencia y autosupresión ante la independencia del curso de la historia, en negación del movimiento histórico, de la teoría-praxis que deriva en conocimientos fragmentarios de la totalidad, sin ningún hilo conductor aparente. Solo queda suspendido de manera inerte “una colección de recuerdos” de la historia del arte; corolario expresivo en pos de la estética como unidimensionalidad. Hay una fluctuación en un ámbito de la infracomunicación. 

     

    En esta instancia devienen estados de la crítica no dialéctica sobre las formas de banalización dentro de la sociedad, sirviéndose de datos empíricos que se limitan a la mera descripción de lo que se considera racional desde la arista de modelos elaborados por la lingüística y la etnología de la moral; el sentido común, llamamientos a la mesura totalmente sin sentido, los cuales conllevan consigo una sistematización estructuralista debido a la imposición de un lenguaje de una sociedad que se habla a sí misma, omitiendo la causa y efecto del conflicto que está en el origen de todas las cosas del mundo. Adicionalmente a lo expresado, el análisis realizado de categorías que expresan formas y condiciones de existencia se articulan circunscritamente al discurso oficial, porque se consideran tales épocas de transformación fuera de un núcleo objetivado, es decir, según la conciencia que de ellas tiene la época; cuando muy por el contrario se debe explicar la conciencia recurriendo a las contradicciones de la vida material. En estos términos se conforma el pensamiento antihistórico, dado que “el estructuralismo es el pensamiento garantizado por el Estado”. “La estructura es hija del poder”. Deduciendo, la teoría crítica debe expresarse en el lenguaje de la contradicción, siendo inherentemente dialéctico en su forma y contenido; el paradigma se fundamenta en la crítica de la totalidad, la crítica histórica y ya no parcializada. Hay que destacar que la realidad de la que se habla sobre la crítica espectacular es la de la racionalidad económica. 

     

    “La verdad no es como el producto en el cual no se encuentra rastro alguno de la herramienta” (Hegel). 

     

    Entonces, ¿la historia de las ideologías ha terminado? Las pretensiones ideológicas adquirieron una llana exactitud positivista. El totalitarismo de la ideología del espectáculo impera a diestra y siniestra, de forma que expone, a la vez que manifiesta en su plenitud, la esencia que parte del anarquismo (bakuninistas) y concluye en la subordinación entrañable de las instancias fascistas, marxistas (ortodoxo o bajo sus diversas formas adoptadas como adaptadas; marxistas revolucionarias, socialdemócratas o capitalistas). “El espectáculo es materialmente la expresión de la separación del hombre y el hombre”. “La nueva dominación del engaño”. La contemplación plasmada en la simbiosis del materialismo y el idealismo conjugados en la actividad fantaseada del ideal abstracto: la falsa conciencia. Sumergidos en “una sociedad donde nadie puede ser reconocido por los demás, cada individuo se vuelve incapaz de reconocer su propia realidad”, el ser ha sido desplazado hacia su reificación como productor y consumidor para mantener la cadena productiva de su neutralidad pasiva. Si bien los individuos no se encuentran en estados disociados propios de un cuadro clínico de esquizofrenia, padecen de la catatonía de su decadencia dialéctica ante la ausencia del diálogo ejecutorio. 

     

    El pseudo-mundo aparte, alejado de nuestro centro histórico, ¿no es ya más que un objeto de mera contemplación? ¿Una quimera lejana en la cual reposamos en la lejanía? Evidentemente hay una degradación del ser en tener, la realidad especulativa del prestigio inmediato como función última; aquí se observa la especialización del poder en vista de la apariencia fetichista, suplantando la conciencia por la “conservación de la inconsciencia en medio del cambio práctico de las condiciones de existencia”. El mundo se ha proletarizado si tomamos en cuenta que no puede haber libertad fuera de la actividad ya jerarquizada y dependiente de figuras que encarnan cualidades humanas deseables, de la producción circular del aislamiento que funda la técnica, en un campo de despliegue incesante del trabajo-mercancía que desemboca en la abundancia donde la cuestión primaria de la subsistencia está resuelta; la liberación de esta presión natural aúna la magnitud de las mercancías vedettes, que como mercancía total debe retornar fragmentariamente al individuo deconstruido, fragmentado, para que el ciclo prosiga, todo a través de la dominación especializada con las ramas de la sociología, psicotecnia, cibernética, semiología, mercadotecnia, etc., con el fin de lograr la integración por un excedente del deseo artificialmente inducido en consecuencia del excedente del tiempo de ocio, “la liberación del trabajo” por la automatización. Prácticamente, el proceso corresponde a la sumisión al resultado. Este es el mundo de la economía de la pseudo-libertad. 

     

    “Cuanto más contempla menos vive; cuanto más acepta reconocerse en las imágenes dominantes de la necesidad, menos comprende su propia existencia y su propio deseo”. Se ha transformado políticamente la percepción, que nos relega en un presente perpetuo en cuyo interior “todo lo que ha sucedido existe solamente para un espacio accesible para su política ideológica-burocrática”. 

    A saber, cierto: el hombre se ha temporalizado. Con esto, el mito se ha trastocado; ya no es más la construcción unitaria del pensamiento, sino que se convierte en el contexto espectacular de los medios de condicionamiento e ilusión más modernos. “Los poseedores de la historia han asignado al tiempo un sentido: una dirección que es también una significación”. Por ello, en el plano de “las prácticas sociales existentes con las que se encuentran identificadas para siempre todas las posibilidades humanas no tiene otro límite exterior que el temor de volver a caer en la animalidad sin forma”. En síntesis, “los hombres deben permanecer iguales a sí mismos”. Se ha instaurado y consolidado “el tiempo de las cosas, con la permanencia de una nueva inmovilidad de la historia”. 

     

    A manera de epílogo, Kierkegaard consignaba: “Una única observación todavía a propósito de tus numerosas alusiones referentes a todas al prejuicio de que yo mezclo a mis dichos conceptos prestados. No lo niego aquí ni ocultaré tampoco que esto era voluntario y que, en una nueva continuación de este folleto, si alguna vez la escribo, me propongo llamar al objeto por su verdadero nombre y revestir el problema en una investidura histórica” (Migajas filosóficas). 

  • Crónica de Al Final de Este Viaje

    Crónica de Al Final de Este Viaje

    Paola Balanza y Mirko Balanza en el Auditorio de la Casa de la Cultura. Foto: Javier Montellano

     

    Álgidas expectaciones se levantaban en torno al recital de lo que sería una noche de emociones encontradas. En medio de la pasión y la melancolía que emanaban con gradualidad desde los delicados arpegios acústicos, cual sosiego en medio de la cólera, acaecía en mezzosoprano la delicada voz de Paola Balanza, quien, en una técnica combinada entre la palabra hablada y cantada (voz conversacional melódica), dinámicas con falsetes, portamentos y vibratos, consolidaba la atmósfera intimista en la que convergían el artista y el público como un único elemento cohesionado. A pesar de tales vicisitudes, el público se mantenía algo equidistante con las transfronterizas canciones de Silvio Rodríguez que interpretó el dúo: Mirko Balanza y Paola Balanza. 

     

    El show se aproximaba en crescendo a través de la incorporación de los demás miembros de la banda, sumando así al tecladista Nicolás Mendola, entrañable soporte armónico, quien aportaba bastante a través de inversiones de acordes que le daban mayor dinámica a la banda; el guitarrista Nicolás Merino, quien, con su Telecaster, dotaba de un matiz etéreo a la banda con las texturas brindadas a través de una pedalera con efectos de reverb, delay sutil, chorus y un posible flanger o phaser; logrando texturas amplias y envolventes. Por otra parte, se encontraba Aldo Ríos al bajo, virtuosa base que no solo se limitaba a un rol armónico, sino que transgredía hacia lo melódico (algo al estilo Sting), y David Toro, sólido baterista con un dominio absoluto al momento de hacer transiciones mediante fills sincopados, silencios que aportaban dinamismo, un double-time rítmico bien logrado para el propósito calmo de la noche de amor/desamor, libertad/conflicto, tensión/distensión pop. 

     

    ¿Lo novedoso? Las trovas de Silvio Rodríguez y otras baladas acústicas, como “Otoño del 82” de Airbag, adaptadas al concepto de un sexteto indie pop; inclusive para una de las canciones se integró una deslumbrante flauta traversa ejecutada virtuosamente por Martina Moreno. ¿Lo disruptivo? La presentación de una composición propia, propuesta fresca que revulsiona los estándares del mercado cultural local (aún dista mucho la conformación de una industria cultural local). Es así que, mediante una estructura íntima que escaló hacia el pop bailable y culminó en baladas pop/rock, el público se desligó de la timidez que lo mantenía contenido, con lo cual se mostró más enérgico y menos ajeno, avizorándose de esta manera el ímpetu que la banda transmitía. Claro, Paola es una auténtica frontwoman que deleita con un performance espontáneo de movimientos libres y el lirismo de los intervalos entre canciones. 

     

    La presentación en vivo del sexteto invirtió, en cierto punto, el sentido espectacular que conllevan este tipo de eventos al poder conferirle un propósito subyacente como lo es la introducción de un concepto simbólico; las letras de las canciones interpretadas están cargadas de metáforas políticas, como es el caso de “Otoño del 82”, que habla acerca de la Guerra de las Malvinas, o, por ejemplo, el sentido de orgullo patriótico en “Te doy una canción” de Silvio Rodríguez. Se presenta así una forma dialécticamente negativa de la cultura, donde esta toma la forma de su génesis: la de proferir significados diferentes a los ya existentes en el medio, así como evitar la estrecha delimitación del fetichismo de mercancías culturales. 

     

    Sin embargo, este es tan solo el acápite de muchos aspectos que faltan pulir, pero que se encuentran ya direccionados. Cabe rever las cuestiones técnicas en cuanto al tratamiento acústico percusivo para obtener un mayor matiz dinámico entre el conjunto de instrumentos, con la finalidad de incentivar en el público un rol apreciativo más sutil de una banda que es de naturaleza de ensamble híbrido acústico-eléctrico. Dicho esto, la presentación se llevó a cabo en el Auditorio de la Casa de la Cultura, un espacio aproximado de 20×10 metros que, per se, no tiene ningún tratamiento acústico, lo cual exigía que, en lugar de utilizarse baquetas estándar, se utilizasen escobillas o mazas de fieltro, así como técnicas de damping: técnica en la cual se coloca un relleno, como una manta, en el interior del bombo para producir golpes secos en lugar de resonantes y el uso de geles amortiguadores en la caja para evitar sobretonos. 

     

    De esta manera y, por consiguiente, se conseguirá un mayor desenvolvimiento dinámico entre los miembros de la agrupación, logrando que cada uno destaque en el propósito que le es conferido como tal dentro del conjunto de instrumentos; aportando al concepto general y primando por una estética de ensamble que logre balance. Destaco este aspecto debido a que, por momentos, la voz de Paola dilucidaba problemas respecto a la escalada de volumen de los instrumentos (un posible problema en la mezcla, si no se contaban con los tratamientos acústicos respectivos), como también la flauta traversa competía con bajas frecuencias de las que debía desligarse. 

     

    Por otra parte, con fines de mercado y branding, un elemento cohesivo dentro de la identidad visual de los integrantes, como lo es la vestimenta, podría proyectar y reflejar su identidad artística y filosofía en general, añadiéndole un valor añadido funcional. Concluyendo, un sexteto de esta índole sobreviene idílicamente como una grappa servida de aperitivo durante la sobremesa, que, con los comensales propicios (socios comerciales y equipo de producción), fácilmente podría convertirse en un referente dentro de la escena cultural local. 

  • La Senda del Perdedor de Charles Bukowski

    La Senda del Perdedor de Charles Bukowski

    Pateando puertas, Charles Bukowski presenta una vez más a su alter ego; Henry (Hank) Chinaski. Como un golpe que te hace regurgitar biliarmente, el relato se expone secuencialmente sin tapujos, duro y sucio como él; el viejo indecente en su versión joven, que narra el sumidero que lo comprende en medio de la post depresión americana. Todo se encuentra desbaratado; el sueño americano, que siempre es una verdad contada a medias, todo el puñado de underdogs (Personas con menos poder adquisitivo) que anhelan ser millonarios y por ello se meten en el papel ridículamente mientras pujan contra sí mismos dentro del lumpen proletariado. Entonces llega el momento de tirar todos los valores tradicionales por la borda, nihilistamente, mediante un subterfugio en el alcohol, la promiscuidad y la violencia que habitan en los bordes de la crueldad de los suburbios.  

     

    Chinaski es un pobre cínico, la única diferencia radica en que él es un tipo que vive a sus anchas; feliz, “sin que lo embutan en un uniforme para que le pudieran volar el culo”. Pero, ¿Cómo se las arreglaría? Esa pregunta rondó en torno suyo desde siempre y lo siguió a donde sea, de igual manera que su ser, siempre fugitivo de su entorno circundante, que poco o nada le importaba mientras que este no se interpusiese en su camino aplacándolo. Más, sin embargo, mucho de esto ya le resultaba familiar e insulso puesto que eso era más de lo mismo que siempre había recibido, el dogmatismo de las aspiraciones de la familia tradicional cobijada en la nación. El “Romped las viejas tablas” De Nietzsche en “Así Hablo Zaratustra”, encaja perfectamente con la corriente de Chinaski, el no necesitaba ir en afluencia con lo demás para comprender lo que estaba bajo sus pies que no era más que desgracia aceptada, desgracia romantizada. Él no se daría la espasmódica tarea esnobista de imitar formas de la estupidez de la masa para sentirse a gusto entre sus semejantes y regocijarse en su camastro por la noche para despertar a las 6 am y cumplir con los requisitos enlistados de una compañía con sus empleados, como si el manual de procedimientos y tareas se tratasen de una lista de compras realizada para relegados sociales que trabajan para quienes buscan alinearse con los petimetres.

     

    Como siempre se tenía que “seguir escogiendo entre lo malo y lo peor, hasta que al final no quedaba nada”, Chinaski; impasible, se apaña a la impronta del absurdo de su relación familiar y amistosa que repercute en la autopercepción de sí mismo en un matiz desengañado. A pesar de ser un “idiota” sin rumbo fijo que no agrada a nadie y que deambula apostando y bebiendo, muestra la desnudez del ser humano en contraste con los estándares de funcionalidad social. De tantos azotes de un neurótico padre sin trabajo pero que salía en su auto todas las mañanas a aparentar que si tenía uno, tantos golpes que le fueron atizados en el colegio pero con lo cual desarrolló destreza, el hecho de que sea un imán de frikis cercenados del núcleo social escolar del cual egreso cumplidos los 22, Las postulas de acné vulgaris que lo convirtieron en un tipo huidizo, el vaivén hirviente de la sexualidad adolescente que estaba en confrontación con su aspecto, la necesidad de ser reconocido por ser un tipo duro al no tener otras cualidades al menos sin descubrir hasta entonces, el no haber durado más de una semana en el trabajo por apalear a un bullly de la escuela fuera de su trabajo hasta que la sangre chorreara hasta los zapatos, el ser echado de casa de sus padres por escribir obscenidades desde el punto de vista de los puristas como su padre, el hecho de que la poca educación que recibió en la universidad pareció haberlo hecho más suspicaz mientras que el nazismo comenzaba a propagarse. Él se describía poéticamente como «Una mierda que atraía a las moscas en lugar de una flor que subyugara a las deseadas mariposas y abejas”. Todo había sido siempre para el: “triste, sombrío y maldito” 

     

    En fin, la cosa no podría haber ido mucho peor, la escritura es lo único que lo mantuvo atado y conectado al mundo de horarios y de chalados con trajes luchando para salvaguardar a tipos que no moverían un dedo por ellos durante la segunda guerra mundial. Pero los idiotas son la gente del futuro como dice el script de “Idioterne” de Lars Von Trier, el que quiera calzar en el molde del dogma clásico la locura es un precio a pagar por la desidia, mientras que para tipos como Chinaski, la locura es el precio de vivir en este mundo; magnificencia del realismo sucio. 

  • Crimen y Castigo de Fedor Dostoievski

    Crimen y Castigo de Fedor Dostoievski

    “En el resto de mi artículo, si la memoria no me engaña, expongo la idea de que todos los legisladores y guías de la humanidad, empezando por los más antiguos y terminando por Licurgo, Solón, Mahoma, Napoleón, etcétera; todos, hasta los más recientes, han sido criminales, ya que al promulgar nuevas leyes violaban las antiguas, que habían sido observadas fielmente por la sociedad y transmitidas de generación en generación, y también porque esos hombres no retrocedieron ante los derramamientos de sangre (de sangre inocente y a veces heroicamente derramada para defender las antiguas leyes), por poca que fuese la utilidad que obtuvieran de ello.” 

     

    “Mi opinión es que los hombres pueden dividirse, en general y de acuerdo con el orden de la misma naturaleza, en dos categorías: una inferior, la de los individuos ordinarios, es decir, el rebaño cuya única misión es reproducir seres semejantes a ellos, y otra superior, la de los verdaderos hombres, que se complacen en dejar oír en su medio palabras nuevas”. 

     

    La neurastenia aunada a la misantropía en ascenso desde su concepción, se presenta como un principio inmaculador para la autopreservación en un entorno totalmente hostil, en que se busca la validación de uno mismo ante el desgarro que genera el abismo de pasar desapercibido en la marea que eleva burgueses y arroja miseros bohemios taciturnos. De esta manera es como surgen tales citas anteriores que emanan de la psique del personaje principal; Rodion Romanovich Raskolnikov. 

     

    La perenne desgracia de la Rusia Zarista del S. XIX, prolongaba etapas narcisistas en negación con su proceder dócil y afable, en esa intermitente búsqueda de un fin superior surge una discontinuidad incesante en el pensamiento, lo cual impide mantener el sano juicio ante la sanidad que delimita los márgenes de una sociedad corrompida. “Nadie ha venido. Es la sangre que cuaja en ti. Cuando no tiene salida se cuaja y no delira, tienes alucinaciones…Vas a comer?” 

     

    ¿Es acaso pero que los locos disparatan siempre? Mientras Raskolnikov pierde el sentido de las cosas que lo rodean y desvaría, tiene un fin el cual lo empuja hacia una instancia expiatoria, esto lo mantiene cuerdo y aun atado a una estaca a tierra. El martirio de los miserables se convertía en el medio resiliente para salir a flote en el mar del “sinsentido de la vida”. Sin embargo, todo este vaivén de sentimientos e ideas interpoladas, interponen conclusiones apresuradas que conducen hacia irascibles destinos una vez asumidos; ¿el derramamiento de sangre justifica a los hombres que conducen al mundo? Pero ante el incesante manar en el mundo de los hombres unidimensionales y ordinarios, ¿qué otro camino es por el que puede transitar el hombre nuevo cuando las opiniones están divididas por el orgullo y la codicia? (Incluso ante la que el mismo se encuentra inmerso). 

     

    Hay un proverbio ruso que sentencia: “Si levantáis muchas liebres a la vez, no cazareis ninguna”. Comienza el delirio, et nihil humanum, hay una vela sin rumbo que se alza, ante la ofuscación que oprime el alma y el hambre que imita la acción en el estómago con repercusiones en la claridad cristalina del pensamiento (Como si estos no estuviesen sesgados), hay quien “Tiene delante de si el canal, el matrimonio o el embrutecimiento”. Empero es una persona de esta índole en la que alguien que busca consuelo pueda ampararse para redimirse, tal como instruye la guía mental de Rodia. Una inocente y benévola mujer que se prostituye para mantener económicamente a su familia, es su piadoso subterfugio. Entonces, ¿en qué se funda la cogitación? ¿Según la clase social que motiva la socialización? “¿No tenemos nosotros intereses sociales, o es que somos demasiado honrados para engañarnos unos a otros?” Lo importante es adivinar en qué sentido esta desarrollado el hombre. 

     

    Entre la histeria, neuroticismo y la depravación, el habitus reificado de la familia la fuerza emancipadora del presente, es decir que se presenta como un documento de valía dentro de la pirámide social pero que solo existe en el imaginario de quien lo percibe. Pesa bastante el compromiso social por mantener la fachada en el entorno circundante por una cuestión de formalismos y evitar el desclase. (Léase “La presentación de la persona en la vida cotidiana” de Erving Goffman). Sin embargo, extrapolando esta situación a tres siglos de distancia, es decir el nuestro, la situación es tal que el orgullo todavía se preserva en causa del honor de ascendencia, más que de la acción y legado propio. 

     

    En una mente retorcida los males menores casi siempre justifican fines mayores autoproclamados, en otras ocasiones se busca en el sufrimiento ajeno un alivio a los pesares; peculiar forma de catarsis. La frustración y la necesidad, factores que fatales en combinación, conducen al individuo más allá que autojustificarse en sus faltas a buscar fuentes de regocijo y empoderamiento que no pueden ser obtenidas por la vía común e instantánea; a partir de este punto es que operan como una forma de redención, de asumir el poder, de ser Napoleón. Por ejemplo, la superación de Raskolnikov paralelo al detrimento de las condiciones de su familia, lo acechaba hasta tal instancia de buscar un punto de fuga instantáneo. Aunque de todas formas esta era una de las tantas formas de buscar su valía; a través del asesinato. No obstante, se justifica en figuras históricas que cometieron crímenes para llevar adelante revoluciones y no caer así en el rol de “asesino común y corriente”. 

    Al final de cuentas, la lógica del siniestro en el S. XIX de la Rusia Zarista esta preestablecido; “Además, nadie la creería. ¿Qué explicación puede tener que una joven vaya sola a visitar a un hombre soltero? O sea que, si usted se decidiese a sacrificar a su hermano, sería inútil, porque no podría probar nada. Una violación es sumamente difícil de demostrar.” Los seres allegados siempre ven una imagen de prolijidad sobre cualquier hecho demostrable o aún implícito, el orgullo enardece en fulgor el sistema de creencias de cualquier personas inclusive cuando esto vaya en contra de su propio bienestar, la redención llega a último momento para ser recorrida por un agitado camino que solo puede sobrellevado mediante la inmersión analítica en autocontrol (Estoicismo). 

     

    (De cierta manera, la situación a posteriori fue oportuna para allanar el camino hacia la expiación, debido a la aplicación de la teoría moderna de la alienación temporal; que es la lógica de la psicología criminal con la que se busca explicar los actos de ciertos criminales). 

     

     

     

  • Una aproximación al existencialismo Sartreano

    Una aproximación al existencialismo Sartreano

    Fenomenología Sartreana

    La idea de que: “El ser humano está condenado a ser libre”, tal como la concibió Jean-Paul Sartre, radica principalmente en la premisa existencialista de que el significado de la vida es concebido por quien está inmerso en ella, ya que esta no posee una razón intrínseca per se; es decir que uno modela su propia perspectiva para ser poseedor de una esencia que nos es ajena previamente; y no así empero como proclamaba el idealismo de la época, en que el sentido o significado de la vida es algo que descubrimos.

     

    Pero bien, expondré detalles específicos de La Náusea, que fue publicada en 1938 pero escrita en 1931, obra en la cual se narra la historia de un treintañero, que invadido por el vacío del absurdo; contraste de sus años de viaje que dejaron estelas de éxtasis, emprende extensos soliloquios catárticos en medio de la burguesía circundante.

     

    Contingencia

     

    “Un círculo no es absurdo, es claramente explicable por la rotación de un segmento de una línea recta alrededor de uno de sus extremos. Pero un círculo tampoco existe. Esa raíz, en cambio, existía en la medida en que no podía explicarla. Nudosa, inerte, sin nombre, me fascinaba, llenaba mis ojos, me devolvía repetidamente a su propia existencia.”

     

    Dado por hecho, el significado atribuido a lo que nos rodea no es más que una guía de atajos mentales para definir aquello que por sí mismo no contiene esencia, aquello en lo cual nos podemos ubicar de manera figurativa, aquello en lo cual nos resguardemos para no encontrarnos desvaídos; debido a las vastas posibilidades de combinación de factores que derivaran en diversos resultados, según la lógica que utilicemos. Pero, más allá de esta cuestión retórica, surge el imperativo categórico sobre los procesos mentales inductivos y deductivos que hacemos basados en prerrogativas, más que en la naturaleza propia fuera de nuestro sistema de creencias, es decir que, damos por sentados los diferentes fenómenos como si estos nos fuesen concedidos para su expectación en y por derecho divino, cuando la realidad dista bastante de este axioma. Si partimos desde la inexistencia, el camino hacia la emancipación sobre los propios sesgos puede resultar un tanto menos abrumadora en la búsqueda verdad, nuestra propia verdad; a menos que el eterno goce purgue todos los dolores y nos arrebate de dicha senda, ya que al estar en sopor por la anestesia de la aceptación de condiciones impuestas, se recae en un estado de eterna mendicidad del alma, un alma adolecida por quienes brindan una mano sin más.

     

    Sartre plantea una figura en la que interactúa el treintañero Antoine Roquentin, con el personaje acerca del que escribe una biografía histórica: M. de Rollebon; un aristócrata ingles del siglo XVIII:

     

    “M. de Rollebon era mi socio: él me necesitaba para ser, y yo lo necesitaba para no sentir mi ser. Yo proporcionaba materia bruta que tenia para la reventa, con la cual no sabia que hacer: la existencia, mi existencia. Su figura era representar”.

     

    De esta manera, se puede desentrañar que, ante la constante de su abotargamiento en el cual solo dilucidan momentos que asemejan sensaciones placenteras, cada uno tiende a entregarse a figuras externas que brinden cierto refugio solipsista. Por consiguiente, se recurre a la personificación de aquello que no actúa como agente de reconciliación y amparo intrínsecamente, entonces una vez más quien adquiere este paradigma es victima de sí mismo, de un autosabotaje circular que siempre busca fuera de sí las respuestas, racionalizándolo todo a su paso, con perspectivas rumiantes que se anteceden unas a otras. Pues bien, el resultado no da más que hojas secas como en la bolsa del diablo, tal como Sartre hacía alusión a los recuerdos del personaje dentro de la obra.

     

    Pongamos el ejemplo de las pinturas del museo de Bouville, depende donde nos situemos para observar al personaje histórico en cuestión; sus expresiones, así como los detalles y las técnicas usadas, fueron favorables para consagrarlos con majestuosidad a la posteridad, a pesar de que muy probablemente muchos de estos personajes en vida puede que hayan sido despóticos. La misma figura se puede interpolar con el intermitente y continuo reproche hacia uno mismo que mencionaba anteriormente, algo que se podría enmarcar dentro de la no verdad y la tergiversación, esto debido al cuestionamiento constante sobre si la autenticidad y éxtasis de cada situación vivida estuvo presente en esos momentos de manera externa o en la interpretación de ellos. Ingeniosamente el personaje de Sartre, Antoine Roquentin define la situación de la siguiente manera: Escribiendo una novela que haga merecedor a todo su recorrido por la vida, para ser recordado…a la posteridad.

     

    Básicamente el personaje se definirá a través de su obra, de lo que producirá, siendo este hecho lo que lo mantendría vivo, esta sería su pomesse de bonheur luego de darse cuenta de que:

     

    “Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad”.

     

     

     

  • La ciudad que siempre duerme

    La ciudad que siempre duerme

    Salir a trotar a las 6 am es una buena idea, cuando todos duermen, y no, no me refiero alusivamente a la filosofía barata dictaminada en “El club de las 5 de la mañana”, en este sentido, prefiero leer la montaña mágica de Thomas Mann, al menos por las mañanas divagaré entre los recodos de colores surrealistas que apreso en sinestesia mientras estos permanecen inadvertidos en medio de la neurosis colectiva. Pero dejando las digresiones para otro momento. Enserio, ¿Hay alguna especie de grupo interesado en conocerse mutuamente como lo hacen los europeos en Meetup? Ellos tienen ganas de trotar pero que mejor que hacerlo en grupo, ojo que en Europa todos están ocupados trabajando y viviendo a largas distancias, se necesita con apremio de la mediación virtual para buscar gente con intereses comunes en la multiforme mancha urbana.

     

    Algo presiento en cada manifestación de la esfera pública; monotonía acaecida simultáneamente con la unidimensionalidad propia de aquel quien no ha logrado la individuación  de todo el propósito que contiene dentro de sí mismo, muchos se limitan al proceso de la desinviduación en el cual el mayor mérito ante el despojo de los estamentos y la creciente de las clases sociales en la época moderna es asumir el rol gregario del buen ciudadano, siendo que esta es solo una instancia del individuo  per se y el individuo de facto, debido a que el ciudadano es una persona inclinada a procurar su propio bienestar a través del bienestar de su ciudad (Así lo mencionaba De Tocqueville). Se aprecia entonces claramente la primacía del bien común, pero esto deja abiertas las puertas a los mecanismos de regulación de las entidades de poder, lo cual desemboca en que uno ya no sea capaz de poder asumir la satisfacción/autoafirmación a su modo. Lo pongamos de esta manera, el individuo perse se denota a través del derecho divino de coexistir con sus semejantes; su macro y microentorno. Mientras que el individuo de facto denota la delimitación de la individualidad que a lo que conduce es a la realización en solitario, fuera de la vida pública, lo cual erradica cualquier impulso destructivo y furtivo de desesperación, mediocridad, aburrimiento existencial o el resentimiento seguido del póstumo autoengaño ante el cual muchos logran ampararse en pseudo ideologías progresistas en las cuales se canalizan cada una de las particularidades individuales hacia afuera de estas, tornándolas en un espectro que les es totalmente ajeno a la verdadera pomesse de bonheur (Felicidad), ya que la parametrización  de la realidad objetiva no puede aplicarse a la configuración de la realidad subjetiva. ¿Ya ven? Funciona más como una aguja hipodérmica que se implanta por la córnea que guarda recelo, pero ante el más mínimo placebo es estimulada para no proceder en contra de lo que se está suministrando (¡Bastante Huxleyano eh!).

    La verdad es que; (desde la ciudad que escribo en Sudamérica), nos odiamos, pero queremos ampararnos en nuestros prójimos irónicamente sin ningún tipo de vinculo fruto de la individuación, como mencionaría Zygmunt Bauman: “Nuestra única necesidad de crear una comunidad es la de interconectarnos, más que la búsqueda de causas comunes”. Aunque dicho patrón de comportamiento neurótico no dista mucho de lo que sucede en Basilea, he aquí la diferencia; los europeos de la región alpina saben lo que quieren, ven la manera de llevarlo a cabo con grupos de apoyo que están visibilizados dentro de la sociedad y en caso de que no se tengan las alternativas a disposición surge la publicación de encuentros en este tipo de aplicaciones (Perfecta racionalización del tiempo y canalización de la energía física). Pero claro, constan de los medios necesarios para llevar sus cometidos, así como de la iniciativa suficiente libre de prejuicios respecto a cómo pueden ser percibidos por el entorno. El factor; iniciativa actúa en función de subsecuente del factor de los medios debido a la correlación establecida por la constancia amalgamada. Ilustremos este escenario, por ejemplo, Aristóteles clasifico a las amistades en tres tipos: Por utilidad, por placer y por virtud. ¿Cuántos virtuosos existimos en esta ciudad? ¿Tal vez fuese más pertinente preguntarnos Cuantos son los virtuosos que se conocen? ¿Pero Cuan placenteras son las relaciones con los demás si virtuosos no lo somos? Ser útiles y darnos placer es lo que nos queda en medio del regionalismo, esnobismo y clasismo imperante, tal es nuestra configuración dada mediante la introyección generacional.

    Nos estamos aculturando atemporalmente, estamos imitando y siguiendo patrones de conducta que son propios de la sociedad moderna de finales del siglo XX, sucede que de pasar de vivir en estamentos es decir de estar regidos por nuestro hábitos de vida ahora estamos regidos y distribuidos socialmente por nuestros hábitos de consumo entonces estamos acomodados en clases sociales las cuales son escalables o accesibles mediante el uso de ciertos símbolos que contienen la significación de elementos propios de la clase; la marginalidad crece, al generar un falso sentimiento de pertenencia ante necesidades que nos son ajenas, pero sin más vivimos fieles a nuestras clases. Parafraseando a Nietzche se podría decir que: “Uno no puede ser Über (Superior) si no aspira a la realización del concepto de Mensch (Hombre) lo cual conformaría el concepto acuñado de Übermensch (Superior al hombre)”. Eso dice mucho de cuanto las formas deterministas de nuestros sistemas de consumo y de cómo apaciguarían a nuestros instintos ignorados, lo cual nos deja sin aliento a tal punto de reducir los objetos a un sistema de símbolos por emulación (Característica propia de la episteme de la ciencia del siglo XVI, sin embargo la variable completa de estudio se define en proximidad, semejanza, emulación, analogía de las cuales todas están mediadas por la simpatía y la antipatía que no cesa de acercar las cosas y de tenerlas a distancia). Una manera de comprender nuestra cosmogonía verdaderamente, todo esto en quid pro quo de obtener el panorama completo de nuestra episteme.

     

    Lo cierto de nuestra episteme (Estado del conocimiento en un lugar y tiempo dados), es una baja autoaceptación individual. De alguna manera, aunque ya no existan regímenes totalitarios en su figura estricta como en el siglo XX, estamos presentes ante un nuevo escenario político/tecnológico en el cual la negación de nuestro Eros y Tanatos se vincula a nuestra baja capacidad resolutiva ante la vida, la falta de propósito genuino, la falta de Lebenssinn. Somos behavioristas a mas no poder, conservadores en términos coloquiales. A ver, Freud postula la sublimación como el proceso en el cual los impulsos y deseos humanos, especialmente los considerados como inaceptables, se transforman en actividades aceptables e incluso valoradas culturalmente. La transición a la posmodernidad en la que aun vivimos simultáneamente con la metamodernidad desvía hacia el campo de la desublimación en el cual los impulsos y deseos, en vez de ser transformados en actividades culturalmente aceptables, son liberados de manera directa y cruda. De hecho, esto podría suponer un avance; todos nos satisfacemos en la fiesta como Don Juan mientras nos regodeamos con Dionisio en las faldas de María Antonieta, pero ya que apremia dicha situación mencionada, esta rápida liberación de ciertos deseos y satisfacciones inmediatas mantiene paradójicamente a las personas bajo control y evita la verdadera liberación y emancipación. No es necesario ser un ilustrado para saber cómo funciona el sistema de recompensas en nuestro cerebro, y como los estímulos de la hiperrealidad alteran nuestros niveles de dopamina de una manera inusual (A saber, inclusive que los likes en las fotos que posteas en Instagram generan un nivel de recompensa similar al del consumo de alimentos procesados con alto contenido de azúcar), lo mencionado con las redes sociales corresponde a los hiperestimulos ante los que estamos expuestos. Pero bien, en lugar de canalizar los impulsos hacia formas sublimes de impresión crítica y artística, la sociedad de consumo promueve la satisfacción directa de los deseos a través del consumo de bienes y servicios. Gracias bendito Stablishment, a las personas menos informadas nos encanta jugar con los ojos vendados a ponerle la cola al burro, mas ya no importa la careta que presten; si son de derecha o izquierda, el populismo es su lema en medio de toda la maquinaria mediática que es mórbida y repugnante.

    Hay un patrón evidente, en medio de todo el desamparo sublimado debido a la falta de condiciones que estimulen la individuación; la adquisición de roles dentro de rutinas para la proyección del yo y evitar la vulnerabilidad social no es la excepción que confirma la regla, es más bien ley. Esta debe estar bien cuidada en todo momento (¡ojo!), porque si no quedas relegado al plano de los marginales. Esa es la hipocresía de nuestra sociedad, queremos reformas políticas y sociales cuando rechazamos la divergencia y lo multicultural (Con lo dicho mi intención no es ampararme en ningún discurso populista para las masas, mucho menos con la ideología nacional dominante). Mas, sin embargo, es la de dar voz a quienes, a pesar de compartir características comunes con los “socialmente adaptados”, en cuanto a vicios y virtudes en muchos casos resultan ser los desclasados. Bueno, he aquí el devenimiento de la máscara que adquirimos de la impostación de las rutinas, el hecho de que lo hacemos por una cuestión funcional o pragmática para dar una impresión determinada, sin embargo, aquí sobreviene una variable que conlleva consigo mismo, la de la valoración esperada fruto de su exigencia moralista subjetiva que no supone más que proyecciones de constante descontento en su mismo ser. En este punto todos los intentos terminan por desfallecer y uno termina integrándose a lo que todos esperan en pro de no mermar su honor; la individuación se desvanece. Así es como nos perturbamos y nos autosaboteamos siguiendo a la masa, benditos hombres masa.

     

    Para aclarar la cuestión de objetivación quiero recurrir en este caso a la teoría de los marcos de Erving Goffman; aquí se encuentran los: marcos primarios naturales que son aquellos que identifican acontecimientos que carecen de orientación, dirección o guía, estrictamente físicos. Los marcos primarios sociales que sociales sirven para interpretar acontecimientos que incorporan el deseo, la intención, un esfuerzo inteligente, una mediación viva, el ser por excelencia el ser humano. El primero fija un determinismo mientras que el segundo la dinámica que parte de nuestra dramaturgia social. Así que, ¿Cuál es nuestra dramaturgia social?

     

    Todo esto se me antoja una especie de eterno retorno barbárico, un pueblo fantasma en decadencia. Casi nunca las personas entre si se dirigen la palabra, pero por circunstancias del destino al concurrir lugares comunes donde coinciden conocidos en común se conocen, lo que los conlleva a personificar todas sus frustraciones y/o deseos en ellos, nada ocasional…todo circunstancial. Y si, no hay empleo, no hay inversión, pero hay una bien merecida fuga de intelectos (En este caso omitamos a los políticos puestos a dedo por nepotismo). Prosigamos, los lugares de esparcimiento están limitados al consumo de alcohol y estupefacientes (Drogas blandas y duras) en lugares donde asisten los mismos consuetudinarios que no son más que personas que si bien no están marginalizadas como muchos alcohólicos o drogadictos en situación de calle o que están ubicados en el estrato bajo de la pirámide socio-económica, comparten muchos comportamientos propios de esos grupos de personas, claramente el daño no es tan avanzado como el de ellos en cuanto a organicidad pero en cuanto al carozo de su bagaje cultural se descompone gradualmente desde que se concibió la fructificación. Esta vuelta de tuerca de eterno retorno tiene su lógica en que las primeras experiencias siempre condicionan y/o estructuran las siguientes y es que el cuerpo esta modelado por las condiciones materiales y culturales de existencia que se erigen desde su génesis. Cabe mencionar que el cuerpo pasa por un proceso de metamorfosis institucional, si, las instituciones ejercen poder ya que el habitus como interiorización de la exterioridad, implica también la incorporación en los cuerpos de las relaciones de poder constitutivas de la sociedad. Foucault expresaba: “El poder produce conocimiento… poder y conocimiento se implican directamente uno en el otro… no existe relación de poder sin la constitución correlativa de un campo de saber, ni saber que no presuponga y constituya al mismo tiempo relaciones de poder”.

     

    Nos reintegremos a la cuestión de Goffman. Las observaciones realizadas sobre los comportamientos en el mundo animal nos permiten abordar el concepto central del análisis de marcos: Las claves (The key). Esto remite el concepto de marcos secundarios pero si estamos saturados de actividades monoculturales; kermesses todos los fines de semana para consumarse en la resaca de domingo (Ayudamos a la causa sin saber si cuando despertamos de la borrachera en realidad esos fondos fueron destinados en su totalidad para la causa), discotecas monotemáticas repletas de expresiones hieráticas, bares de rock que solo promueven el carácter estético mas no el de praxis artística de la música, así mismo sucede con los pintores que en la única galería de toda la ciudad exponen representaciones de mujeres en pollera, hombres con las típicas ojotas del lugar, la arquitectura colonial…pero el cuadro esta vacío de connotaciones, semióticamente hablando son solo ejercicios de aprendices que vacían una carga denotativa sin contextos históricos subyacentes. Este es un problema estructural que se desprende y emana desde las instituciones que solo nos hablan del orden imperante, pero nunca comprendemos nuestro materialismo histórico, no sabemos ni siquiera por cultura general el como este gobierno actual permanece en un estado hegemónico, no sabemos nada sobre la tierra que pisamos. Sin una arqueología ni genealogía del saber ¿Cómo es posible que podamos generar una reforma social (que sea también estructural) de lo que tanto aborrecemos? Queremos transgredir el orden social y político ni siquiera en exegesis si no a través de la verborrea, somos como los bufones de la edad metamoderna de estos autócratas. En otras palabras, bien somos conscientes de la situación para quejarnos, pero solo arreamos con un estilo de conformidad adquirido. De que sirve quedarse en el trecho de entre el dicho y el hecho, para esta sardónica, pero paradójicamente trágica situación aludo a Foucault, quien dijo: “Lo propio del saber no es ver ni demostrar, sino interpretar”.

     

    Foucault menciona que: “El hombre se preocupa por sí mismo; pero, a la inversa, este mismo hombre transmite las semejanzas que el recibe del mundo”.  Salimos arrojados hacia la vida en creces de las circunstancias para que estas definan nuestras actuaciones que terminan de conformar el núcleo de nuestras intenciones aún sin desarrollarse. Ya hablé antes sobre la adquisición del rol de ciertas rutinas para poder desempeñarlas eficientemente, lo cual es esencial, pero subrepticiamente esto conlleva veladamente una reificación, desprendiéndose así de este fenómeno los verdaderos autómatas que están disfrazados entre los entes más sonrientes, verdaderos cínicos que surgen ante la necesidad descollante de tener que ahorrarnos el tiempo necesario para poder ejercer ciertos recursos retóricos y dialécticos. Estamos totalmente imbuidos en el Gesellschaft (Sociedad frívola e impersonal del egotismo y la megalomanía con su clásico sello de sesgo de superioridad ilusoria), de la vida, en eterno retorno sobre un tiovivo.

     

    ¿Qué podemos esperar? La apología latente de matar el tiempo en compañía. Nuestra idiosincrasia de postureo aunada al menosprecio hacia lo ajeno y diferente para llamar la atención de un microentorno nos absorbe al no tener los atributos suficientes para compartirlos, peor aún de discutirlos, estos son los denominados histriónicos disfrazados. Y claro, si uno no goza de ningún atributo excepcional el medio más fácil que justifica los fines es el del sensacionalismo, el de la externalización de los impulsos primarios; deleite malsano del voyerismo. No hay ninguna pretensión de puritanismo políticamente correcto, simplemente el quid del asunto radica en el divorcio sin resolver entre lo apolíneo y lo dionisiaco cuando estos dos aspectos de la totalidad del ser forman parte de su integridad y deben de ser mas que tomados como rasgos de personalidades socialmente aceptadas o rechazadas, como características de nuestra naturaleza que deben de ser concebidos, internalizados y reconciliados. Esto es la individuación, en terminología Junguiana,

    Pero sigamos la ruta del tentempié; EFECTO DUNNIN KRUGER: Los que acaparan los medios o las conversaciones cotidianas son los que menos saben, pero por saber tan poco tienen la suficiente confianza para explayarse en logorrea mientras que muchos que rozan lo docto en cuanto a lo que se está tratando ni siquiera están presentes en la reunión. Están en sus casas disfrutando su soledad o en compañía de cuantos tantos cuatro otros locos como él.

     

    Pasamos por una aculturación mediante capitales culturales ajenos a nuestra individualidad. Estos reemplazan dicha característica nuestra, estableciendo un sesgo de falsa identidad pero que sin embargo son reconocidas como legítimas. Acudimos así a la apropiación de signos que simplemente coexisten para ser revelados ante el ojo del espectador quien los asimila en su proceso de individuación. Aunque en gran medida la línea divisoria entre lo mediato e inmediato no es más que algo ilusorio en las representaciones de la voluntad. Vivimos en un mundo de representaciones, a eso le llamamos subjetividades, aunque algunas ya no se distinguen de lo que es objetivo, pero el cómo las percibimos se denomina subjetivación. Hay una falsa dicotomía que los separa y es necesaria superarla con el fin de aislar las nociones de habitus (conjunto de normas y expectativas adquiridas inconscientemente por los individuos a través de la experiencia y la socialización como disposiciones encarnadas, «internalizadas como una segunda naturaleza» como afirmó Pierre Bordieu), con las nociones de espacio social, campo, capital que vincula relaciones y posiciones que limitan el sentido de “oposición de lo que uno puede o no permitirse”. El habitus implica tener una noción de historicidad, pero siempre recalcitrantes nos mantenemos congregados en el mismo modus operandi de statu quo.

     

    Volviendo hacia los países alpinos, hay grupos para todo, el único requerimiento mínimo es la disponibilidad de querer hacer algo en comunidad en el tiempo libre para llevar más allá la propia virtud, ¿Será coincidencia que personalidades como Carl Gustav Jung hayan desarrollado su vida intelectual en este país? Sin embargo, en esta ciudad de pobres corazones ubicada en la periferia de un país al borde del abismo de la política y economía global, las bibliotecas están vacías, los únicos “idiotas” son personas de la tercera edad que por habito asisten a leer los diarios matutinamente o en matiné (Los menciono como idiotas porque en la esfera social común y corriente se juzga a los demás por sus apariencias y no por sus acciones, razón por la cual nada destacable emerge de entre quienes “hacen cosas” pero bueno tampoco le echemos toda la culpa a esta gente que está sometida en un sistema del que apenas son conscientes, los problemas estructurales son temas para los especialistas ¿no? Bien, pero tampoco es que haya mucha literatura especializada, en fin, alguien ya en algún momento se levantará en contra del statu quo y proclamará contra la oclocracia (¿Hará algo no?), mientras tanto meto mis narices en lo mío.

     

    A todo lo expuesto, al menos espero que este ejercicio dialéctico basado en la teoría critica sirva como modelo para la cogitación del ser pasivo, ya que este posee una dimensión dinámica al igual que los sucesos que interioriza, pero que solo pueden ser adquiridos desde la soledad, individualidad hacia la socialización y el proceso de interacción. El peso debe equilibrar ambas aristas de la balanza para el hombre ligero. De este modo, es que este ensayo se presenta como un prefacio hacia un marco teórico para marcar una consciencia situacional, única instancia que puede funcionar como agente social de las anestesias sociales que nos machacan mediante los medios de comunicación masiva y la propaganda que es consumida sin retroalimentación, sin esfuerzo psíquico, sin la respectiva subjetivación.

  • La vida de los animales de J.M. Coetzee

    La vida de los animales de J.M. Coetzee

    La filosofía y los animales

     

    “La comprensión a menudo se me antoja algo parecido a jugar con un cubo de Rubik. Una vez que conseguimos que todos los cuadraditos encajen en su lugar correspondientes, ¡zas¡, comprendemos. Y eso tiene sentido si uno vive dentro de un cubo de Rubik, porque si no…”

     

    ¿Cuál es el punto de intersección desde el cual inferimos una secuencia de pensamientos que abarcan hechos que van desde el lugar que ocupamos hasta el punto de que nuestra existencia quita espacio a lo otro? ¿Así mismo la arista desde la cual medimos la moralidad esta impuesta por una serie de silogismos los cuales solo los entendemos en la medida en que somos seres con algo a lo que denominamos razón mediante los mecanismos de esta? ¿Es acaso este mecanismo accesible en igual proporción para todos, incluyendo los animales? ¿No es acaso una mera consecuencia del raciocinio antropocentrista en el que estamos embargados?

    Cioran mencionaba que: “El paraíso es la ausencia del hombre”. Franz Kafka versaba en uno de sus relatos; “Ensayo para una academia”, acerca de la vida de Pedro el Rojo un simio que se erigía en una figura antropomorfizada (Una alegoría bien lograda en la cual se detalla su ascenso de bestia hacia la de una semejante a la del hombre). Santo Tomas de Aquino argumentaba que: “Solo el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios”. Esto da indicios de una alusión sobre como participamos con la esencia de Dios. ¿Pero en este punto cual es la esencia de Dios? La que nosotros mismo hemos dotado, la cual solo esta mediada por la razón. Mismo patrón argumentativo que se repite en figuras como Platón o Descartes, pero bajo diferentes formas discursivas. Incluso más adelante Kant retoma el asunto de la razón sin que esta contemple en su totalidad las peripecias de la no razón, esto para lograr un ejercicio dialectico en que se integre la fenomenología de las variables que interactúan entre sí.

     

    ¿Pues bien, como es qué entendemos el universo? Solo mediante la aplicación de las leyes de la razón hemos llegado a comprender las leyes que rigen al universo, la hipótesis es clara, se puede plantear que el universo y la razón participan de una misma esencia. Los animales al estar desprovistos de razón son parte del universo, pero no de su esencia por lo cual quedan relegado al plano de las cosas. “Cogito, ergo sum” dijo Descartes, consecuentemente Descartes afirmaría que los animales son “autómatas sin conciencia”. Entonces propongamos esta dicotomía; Al pensamiento, a la cogitación se opone la plenitud, la corporeidad, la sensación de ser.

     

    Ahora bien, extrapolemos la cuestión a un ámbito menos enrevesado y algo más familiar, los viajes de Gulliver de Jonathan Swift. En esta sátira versada, los Hoyyhnhnms representan a la utopía de la razón; se les asocia con la hierba, los olores dulces y la ordenación racional de las pasiones; lo apolíneo. Mientras que los Yahoos representa a la barbarie; la bestialidad, se les asocia con la carne cruda, el olor a excrementos, lo dionisiaco.

     

    Gulliver tiene dos tentativas opciones, una es la de intentar encajar entre los Hoyyhnhnms pero no lograr con éxito su empresa al no ser lo demasiado apto para vivir entre ellos por lo que poseen un estado de consciencia superior que poco o nada tiene en común con el de Gulliver por lo cual su relacionamiento es la ininteligibilidad desnuda. La otra es vivir como un salvaje con los Yahoos, adquiriendo un nuevo modo de percibir la vida y readaptando su concepto cosmogónico. Y, por último, la afrenta que le queda de mejor opción, aceptar su naturaleza al no poder encajar en ninguno de los estratos debido a los mecanismos bajo los que se rigen dichas sociedades; solo le queda vivir marginalizado en sí mismo.

     

    Los arquetipos de la abstracción perduran en la comprensión de la vida de las entidades que no están dotadas del mismo método de razonamiento que los humanos, cambiemos la figura: la cinética y la corporeidad de la plenitud juega un papel crucial en la concepción de existir en la medida que habitamos un cuerpo, el hecho de calificar los comportamientos de los animales según los métodos deductivos e inductivos que están a nuestro alcance, escapa al razonamiento de lo inaccesible (Conciencia animal), ¿Es acaso que podemos saber qué es lo que se siente ser un cadáver? Por ejemplo, tomemos como punto de partida para este nuevo marco teórico los experimentos de Wolfang Koller con los Simios de Tenerife. Se realizaron experimentos en simios, a través de los cuales se intentaba aducir el razonamiento que estos mismos adoptaban al momento de encontrarse ante una situación extraordinaria que los colocaba en cautiverio, debían de estar en una jaula mientras se les proporcionaba los suministros, posteriormente la situación era la de tener que encontrar las soluciones al puzzle de como alcanzar un racimo de plátanos, los cuales están cada vez a mayor altura. A medida que el experimento avanzaba inclusive se disponían cajas dentro de la jaula para que los simios encontraran alguna solución a su necesidad básica de alimentación. Pero si bien podríamos inferir que adquirieron ciertas habilidades para arreglárselas ante estas condiciones, no hay manera de comprender si los simios se cuestionaron cosas tan básicas como: ¿Me han cortado el suministro porque quieren matarme de hambre? ¿Es que he hecho algo? ¿He dejado de agradarles? Mas sin embargo lo máximo que se podría aducir es que ellos están buscando la manera de saciar su necesidad, todo esto de las jaulas y las cajas tal vez no les hagan ningún sentido si no el propio sentido de existencia para aliviar el aburrimiento sí. (Es aquí donde el realismo mágico toma su papel).

    La poesía y los animales

     

    El hecho de corporeizar animales, a aquello que llamamos invención poética hace más accesible un sentimiento de compasión por los animales. Aquí coexisten los poetas del alma que se encargan de enaltecer la vida de los animales a través de su observación en cuanto a sus cualidades que lucen a la vista tanto como de sus hábitos: “Los animales personifican ciertas cualidades humanas: El león, la valentía; el búho, la sabiduría, etcétera.” Una observación genuina que se puede hacer es la de una pantera que en un poema resuelve una especie de danza de energía en torno a un centro, más allá de presuponer que la pantera es una corporeización vital de esa especie de fuerza que se libera de las partículas elementales (Es aquí donde la observación cambia), la pantera ya no está solo encerrada tras unos barrotes de una jaula, si no que los barrotes imponen  a la pantera un recorrido circular que deja su voluntad estupefacta y narcotizada, fue despojada así de su danza. Así también, se encuentran quienes dispuestos a la caza de animales observan toda la belleza nata que emana de estos, por lo cual están imbuidos en dicha realidad al mismo tiempo.

     

    Analicemos “Una modesta proposición” de Jonathan Swift, en cuanto a lo que dice o parece decir, aquí va una interpretación del mismísimo Coeetze acerca de un apartado del libro el cual dice: “Las familias de Irlanda podrían ganarse la vida criando niños para la mesa de sus señores ingleses”. Coeetze atribuye que es imposible que haya querido decir eso, porque todos sabemos que es una atrocidad matar y devorar bebes humanos. “Sin embargo, ya puestos a pensarlo, nos decimos, en cierto modo los ingleses ya están asesinando a los bebes humanos al dejarlos morir de hambre. Puestos a pensarlos los ingleses ya son atroces”, prosigue. Esta puede ser la manera ortodoxa o heterodoxa de interpretar el relato dependiendo de como se nos imponga y como lo procesemos. “¿Entonces ya basados en un pensamiento dado por la razón humana, si es atroz matar y devorar bebes humanos, por qué no es atroz matar y devorar cochinillos?”, cuestiona. ¿Por qué seria atroz matar y comer un animal doméstico como un gato o perro y no así una ternera de vaca? ¿Qué es lo que conlleva a que muchas sociedades según sus propios códigos religiosos y éticos practiquen una dieta vegana en la que este permitido el consumo de insectos, como lo es por ejemplo en el budismo? Aunque no de una forma ampliamente generalizada, esto depende del sector budista en cuestión del cual se hable. ¿En occidente sería inaceptable algunas de estas prácticas no? La razón así mismo está provista por los diversos códigos culturales de amplias regiones. No funciona igual en Bolivia que en Cabo Verde.

     

    Coetzee no nos presenta ninguna solución, sino un marco teórico en cuanto a nuestra percepción que tenemos sobre los animales (Tanto como de nuestro entorno de un manera algo mas implícita), desde el uso de la propia razón que solo es inteligible desde nuestra razón.

  • Dicotomías en Ocaso Estival

    Dicotomías en Ocaso Estival

    Peinaditos perfectamente aliñados con gel para las clases de las 10:45. Buenos días!!! Buenos días, asienten los alumnos en condescendencia. Como describió Sartre; su proceder se asemeja a: “El alumno atento que desea estar atento, con sus ojos clavados en la maestra y sus oídos bien abiertos, ¡se agota de tal modo representando el papel de atento que termina por no escuchar nada”. En palabras llenas al final de cuentas todas las palabras fueron oídas, pero no escuchadas, pasaron como el ventarrón que abarrota las puertas en su marco. Michael Scott no usa TikTok por ser un producto basura de consumo posmoderno sin embargo prefiere a Foucault, el mismo exclamo: “Leí algunas frases en algún sitio web y me sentí identificado. (De dudosa procedencia pensé jocosamente hacia mis adentros*). Empero esas frases constan de un contexto a través del cual obtienen su significación. Si agarras un periódico y lees los titulares, da lo mismo, es información abstracta…lo estas leyendo al revés; “SINDICALISTAS ASEGURADOS REALIZAN UN BLOQUEO Y PROTESTAN”. Bien, si vas por diferentes contextos sociales con un microdiscurso, convencerás. ¿Pero si nos sentamos un momento a conversar, Que tienes por decirme acerca de toda la parafernalia? Tranquilo, no quiero saberlo ni mucho menos tú, no eres para nada pedante ni tampoco lo soy yo, simplemente estamos imbuidos en la relación de compartir algo; una cuestión de camaradería circunstancial le llamo.

    Agradezco el espacio compartido en complacencia, si algo llegase a despertar en mi con todo el interés y afán llegare a mi casa a buscar algo sobre el tema, tal vez lo comentemos mañana, tal vez no, es una dicotomía que se mantendrá al margen de la incógnita.

     

    Tal vez quiera causar alguna impresión con mi conocimiento como tal vez tú lo hiciste, según mis presunciones. No me importa el sabor de tus medias, ya me encuentro a media cuadra del megáfono que resuena con las voces en correspondencia, armonía y asentimiento. El fragor cada vez se intensifica más, la voz nace no del diafragma sino de la apresurada y asfixiada necesidad sin atender. Se acabó, la banda de música escolar ya comienza a tocar en la cuadra paralela y silencia a los desfavorecidos que abogan por una necesidad común que repercute más allá de las narices de los involucrados, nos involucro a todos indirectamente, sin darnos cuenta ese descontento se transfigura en el odio común exultante en la atmosfera, donde los claros de luz están transgredidos, entremezclados con capaz de smog. Pero, en fin, es parte de la cotidianidad, del bucle que los aloja.

     

    A la postre se yuxtapone el sueno profundo de una adulta mujer, la cual yace en uno de los lados de la cama, acurrucada, en compresión contra si misma para darse calor y sustento; sustento en el sentido de quien la abrace y la contenga. El paso de los anos a algunos los empuja hacia el confort de lo inevitable y a otros hacia el abismo de la soledad autoinfringida por ese estado de no retorno hacia los instantes en los que todo parecía tener brillo por si mismo, queda relegado a la remembranza, ahora ese sentido ya no esta depositado en el impredecible acontecer sino en el inalterable entorno que es más como una caja de Skinner.

     

    Las relaciones con las visitas cambiaron, antes era para compartir los buenos momentos, ahora no quedan mas para perpetuar el consuelo, muchos perduran tanto ‘en las buenas como en las malas’. Muchos se quedan solo en la primera instancia, el tiempo tan acelerado no da lugar para los demás que en otrora compartían la sobremesa sin relojes circundantes o puede que los demás siempre funcionaron como un medio para sus egoístas fines, como una servilleta al sesto. Mientras los que si pasaron a la segunda instancia sienten una afectación compasiva como si fuesen ellos los que están postrados ahí, otros por inercia de la buena voluntad que fue adquirida tradicionalmente como herencia de los valores familiares; solo pasan las horas al igual que ellos. Pero entre estas dicotomías hay una pequeña vía que se estrecha en diminuendo a medida que las personas que recorren el frondoso sendo que va palideciendo como si el otoño marchitase todo, quien lo recorre concomita con las dimensiones de su psique; desilusión, frustración, descontento, impotencia. Son fugaces, no tienen ningún desvío que los conduzca hacia cualquier otro extremo de los dos caminos ni siquiera para avizorarlos.

    Al igual que la adulta mujer solo esperan su inevitable destino. Perdedores hermosos, fugaces. No tienen vía de despegue de su anclaje, solo conocerán esta vía a plenitud como si esta se hubiese convertido en su única posibilidad, trotamundos de callejones con libertinajes de idas y vueltas que no conducen a ningún lado. Sin embargo, arrastraran una gran carga a través de la pronunciada cima que solo puede ser percibida por ellos, así la concibieron desde sus retorcidas aristas cúbicas. Llegarán las largas noches en las cuales se contraerán en sí mismos; inalterables. ¿Qué más podrían hacer?

  • Another Single Malt, Sir!

    Another Single Malt, Sir!

    Demasiada cobertura a personas que realmente no pasan de la charla en una cantina en bar en donde las opiniones conjugadas quedan sepultadas en la embriaguez que no da cuenta de la estupidez. Y si es así en cambio solo calla y otorga, sino a través de un gesto de desaprobación demuestra esta emoción. Ahora por doquier los lideres de opinión diciéndonos que consumir, pero no sabemos porque consumirlo; tu carta ascendente astral en ascendente…Tu signo zodiacal…Los números…La energía…Solo vitaminas de mareo y tambaleo. Filosofía barata embalada herméticamente, encapsulada y adornada con un montón de palabras ampulosas. Convence a unos cuantos y aborrece a muchos otros, pero bien hay que lucrar con la atención de las personas, con salvoconductos que nos ayuden a espectar la vida de una manera mas sobrellevadera. En fin, tenemos un algo en el cual ama\pararnos ante la deriva del mundo.

     

    -¿Otro Whisky escocés Mr. Peña?

     

    La espasmódica figura de cuatro hombres desprolijos era efusiva en los pensamientos de Mr. Whsky escocés, pero era difusa a través de la óptica de los cristales de las botellas a través de las cuales se dilucidaban las figuras. El estado etílico de esta elite ascendía estrepitosa ante el drenaje de la barrica de roble blanco escoces en estado anejo con previo almacenamiento de jerez, ya que se habían acabado todas las reservas del Single Malt Whisky.

     

    Ya mucho no se nos dice como pensar sino como pensarlo, perfecta dosis de satisfacción, coctel de norepirefrina, endorfinas y dopamina que como en intravenosa recorre nuestro organismo. Sin percatarnos hemos recaído en un juego de persecución continua del cual somos rehenes con síndrome de Estocolmo.

     

    – ¿Otro vaso Mr. Peña?

     

    – La cuenta por favor

     

    Las tenues, pero paradójicamente vivaces miradas recorrían la cantina, intrincadas sobre si mismas sin un foco especifico, solo divagando en aquello entre lo que divide a los pensamientos de las palabras, las miradas se disparan como la luz refractada a través de un prisma.

    *Un schop cervecero resuena en eco sobre el apoya vasos; aun húmedo y frío.

     

    Aferrándose a si mismo y a regañadientes, rumea en su mente la dicotomía entre lo ocasional y lo establecido. Dando lugar a que si todo lo que alberga sus pensamientos no es mas consecuencia de lo que aflora de la situación circundante o si es parte del espíritu de la época que le repugna. Los 15 segundos de fama que abarcan la mente de todos los espectadores y los cohíben hipnóticamente en la idea que ellos pueden ser los próximos participes de la gran pantalla del espectáculo continuo, narcicismo innegable que alimenta en forma gradualmente adictiva el egoísmo del propio ser; determinada obsesión con nosotros mismos, con nuestro deseo de pertenecer a algo mas grande. Se revela una incesante búsqueda exterior de conciliación interior que solo se consigue mirando por el ovillo de nuestra permeada estructura sináptica, paradójico leitmotiv agonizante.

     

    *La puerta de la cantina revolotea retornando al mismo movimiento al ocaso siguiente, para que el vaso medio lleno se situé en el aposento habitual, mientras la luz se despoja de todo lo que cubre mientras cada objeto absorbe la inmensidad de la noche. Mr. Peña pertenece al lugar tanto como el lugar le pertenece a él, algo propio y suyo habita aun en su ausencia. Ahí habita su dosis catártica diaria.

  • Los Padres del Paralelismo

    Los Padres del Paralelismo

    Llena de letargo, la atmósfera que rodea a aquellos dos adultos de la tercera edad de quienes asoma una grisácea sonrisa cada tanto mientras conversan sobre lo paradójica que se ha tornado la vida; dura y sucia. Tal que toda la problemática coyuntural se ha impregnado en la integridad de ellos mismos, corrompiéndolos; no así en su accionar sino en pensamiento con todo el abotargamiento que socapa la totalidad de la charla en cuanto a todo lo que ha dejado de importar, se ha quedado de lado en el inconsciente colectivo a pesar de que todo aquello siga latente en la posibilidad de las palabras contenidas, aún no dichas pero dispuestas ya en algún lugar.

    Pero ¿A donde fue a parar aquel medico abortista que operaba desde la clandestinidad? Estuvo perpetuado en la boca del chimento de todo el mundo en un momento dado, como si fuese el eje central de conversación de toda mesa de te servido por elegantes señoras con las tazas prolijamente dispuestas con un saquito a las 6 p.m. La indignación se estrellaba ante la magnitud del suceso ante el que nadie aparentemente podría hacer algo, aunque existiese las instancias correspondientes ante las cuales protestar, el imaginario colectivo corroboraba en su totalidad a su proclamar, a la protesta que no solo se ahoga en la indignación. Sucede tal como la paradoja de la multitud que protesta a los pies del monumento de alguna remota plaza que en otrora fue un tirano, simultáneamente hay todo un barullo que estalla en la escena mientras que la persona que recibe toda injuria se sirve su típica taza diaria de café en el lobby de su oficina mientras la noradrenalina se despliega por completo en toda llamada que realiza, él es parte de algo grande y así se auto corresponde. Finalmente, todas las personas furibundas llegan a su casa para servirse el rojo te inglés. Es como si nada hubiese sucedido y toda la carga emocional que llevaban consigo mismas fue depositada intangiblemente en el mártir.

     

    ¿Qué mas podemos hacer? Resuena y se apaga en eco.

     

    La brisa sigue resoplando sobre el manto que cubre a las palmeras de dátiles. En letargo y en sopor los amigos se despiden en su soledad para retomar su habitual charla a las 6 p.m. del día siguiente.